Chicago en verano: rascacielos, playa urbana y un lago que parece mar


El 19 de junio Chicago estrena algo que no pasa todos los días: abre al público el Obama Presidential Center, un museo presidencial nuevo a orillas de un parque del sur de la ciudad. No es casualidad que lo inauguren ahora. Chicago pasa la mitad del año tapada por la nieve y el viento del lago, y la otra mitad se transforma: en verano la ciudad sale a la calle, se tira a la arena y no para hasta septiembre.

Para el viajero argentino que ya conoce Nueva York y Miami, esta es la tercera ciudad más grande de Estados Unidos y una de las más subestimadas. Te la cuento como lo que es en julio y agosto: una capital de rascacielos con playa propia.

Vista ilustrada del skyline de Chicago y el río en verano, estilo render arquitectónico a tinta

Una ciudad que en invierno se esconde y en verano explota

Chicago tiene fama de fría, y se la ganó: los inviernos a orillas del lago Michigan son durísimos, con temperaturas bajo cero y un viento que la bautizó “the Windy City”. Por eso el verano boreal —de junio a principios de septiembre— es, sin discusión, la mejor época para venir.

En julio la máxima ronda los 28 grados, con días largos que se estiran hasta las nueve de la noche. Es húmedo, sí, pero es el momento en que la ciudad muestra todo: terrazas abiertas, conciertos gratis al aire libre y un calendario de festivales que no afloja ni un fin de semana.

Si venís desde el invierno argentino, el contraste juega a tu favor: salís del frío de acá y caés en pleno verano del hemisferio norte.

El lago Michigan: la playa de agua dulce que no esperabas

Lo primero que descoloca es el lago. El Michigan es tan grande —unos 58.000 km², parecido a la superficie de Croacia— que desde la costa no ves el otro lado: parece mar abierto, pero es agua dulce y sin olas bravas.

Y tiene playas urbanas, gratis, a minutos del centro. North Avenue Beach es la más famosa: arena, voley, kayaks y los rascacielos de fondo. Oak Street Beach está pegada a la zona de shopping, ideal para cortar la caminata y meter los pies en el agua.

Conectándolas está el Lakefront Trail, un sendero costero de casi 29 kilómetros para caminar, correr o alquilar una bici. Es la mejor manera —y la más barata— de ver la ciudad: el skyline de un lado, el lago del otro.

Escena de verano en North Avenue Beach de Chicago, con gente y el skyline detrás del lago Michigan

Caminar entre los rascacielos que inventaron el rascacielos

Chicago es, literalmente, la cuna del rascacielos moderno: acá se levantó el primero con estructura de acero y de acá salió buena parte de la arquitectura que después copió el mundo. Verla es un plan en sí mismo.

El clásico imperdible es el paseo en barco por el río que cruza el centro. Dura alrededor de 90 minutos y un guía te va contando edificio por edificio: es de esas cosas que parecen para turistas hasta que la hacés y entendés por qué todos la recomiendan.

Para las alturas, el Skydeck de la Willis Tower te sube al piso 103 y te para sobre un piso de vidrio con la ciudad a 412 metros abajo. Y en Millennium Park está The Bean, esa gota gigante de acero que refleja todo el skyline y se llenó de selfies del mundo entero. Al lado, el Art Institute guarda una de las mejores colecciones de arte de Estados Unidos.

Si querés la postal completa de la ciudad para cualquier época del año, ya habíamos hecho un recorrido por los íconos de Chicago que te sirve de base. Acá vamos directo a lo que hace único al verano.

Festivales, fuegos y un museo nuevo: la agenda del verano

El verano de Chicago es una sucesión de eventos, y muchos son gratis. Estos son los pesos pesados de la temporada:

  • Taste of Chicago (8 al 12 de julio, Grant Park): el festival gastronómico más grande de la ciudad, con decenas de puestos para comer de todo.
  • Lollapalooza (30 de julio al 2 de agosto, Grant Park): uno de los festivales de música más grandes del mundo, cuatro días con el skyline de telón de fondo.
  • Chicago Air and Water Show (fin de semana del 15 de agosto, North Avenue Beach): aviones y acrobacias sobre el lago, gratis desde la playa.
  • Grant Park Music Festival: conciertos de música clásica al aire libre y sin entrada, durante buena parte del verano en el Pritzker Pavilion.

A eso sumale los fuegos artificiales del Navy Pier, que durante toda la temporada iluminan el lago varias noches por semana, y la apertura del Obama Presidential Center el 19 de junio, el estreno cultural del año en la ciudad.

Afiche estilo retro de los fuegos artificiales de verano sobre el Navy Pier de Chicago

Qué comer: deep dish, hot dog sin ketchup y el beef italiano

Chicago tiene su propia gastronomía y la defiende con orgullo. La estrella es la pizza deep dish: una pizza altísima, con la masa formando una especie de pared que contiene capas de queso, ingredientes y salsa por encima. Es contundente, casi un guiso de pizza. Lugares como Lou Malnati’s o Giordano’s son los nombres de siempre.

Otra institución es el Chicago-style hot dog, y va con una advertencia local en serio: nunca le pongas ketchup. Se sirve con mostaza, cebolla, pepinillos y un toque picante, pero el ketchup acá es casi una ofensa.

Y si tenés hambre de algo más, buscá un Italian beef: un sándwich de carne finita y jugosa que es puro Chicago. Tres platos, tres excusas para no comer siempre lo mismo.

Cómo llegar desde Argentina y moverte sin auto

Desde Buenos Aires no hay vuelo directo a Chicago: vas a hacer al menos una escala. Las combinaciones más comunes son con Copa vía Panamá, Avianca vía Bogotá, United vía Houston o Newark, y Aeroméxico vía Ciudad de México. Contá entre 13 y 16 horas de viaje total según la conexión.

Mapa ilustrado de la ruta desde Buenos Aires hasta Chicago con escala y el transporte dentro de la ciudad

La buena noticia es que no necesitás auto. Desde el aeropuerto de O’Hare, el tren elevado —la famosa “L”— te deja en el centro en unos 45 minutos por pocos dólares. Ya en la ciudad, el sistema de trenes y colectivos de la CTA cubre casi todo lo que vas a querer ver, y para distancias cortas caminás o pedaleás por la costa.

Si tu plan es combinar Chicago con otras ciudades, te va a venir bien repasar cómo moverte por Estados Unidos sin alquilar un auto antes de cerrar el itinerario.

Lo único que sí conviene tener resuelto con tiempo, antes de soñar con el lago y los rascacielos, es la visa B1/B2 de turismo: sin eso, ningún plan arranca.

Chicago no es la primera ciudad que aparece cuando uno piensa en Estados Unidos, y quizás justo por eso sorprende tanto. En verano, con la playa, los festivales y esa arquitectura de récord, se gana el viaje sola. Buen viaje. 💙🇦🇷🇺🇸

USAVisa Travel no está afiliada al Obama Foundation, a Lollapalooza ni a las marcas, festivales o instituciones mencionados. Este contenido es informativo y turístico. Los nombres mencionados pertenecen a sus respectivos titulares.

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